lunes, 14 de abril de 2014

EL PEOR DE LOS MIEDOS


Por: Juan Manuel Diaz

Odio empezar citando a Cohelo, quien en una de sus pocas frases interesantes, dice “Cuantas cosas perdemos por miedo a perder”. Cuanta razón tiene al decir que perdemos por miedo a perder. Ni siquiera por el mismo miedo, sino por miedo a perder. Cuando nos enfrentamos a la vida, es normal sentir miedo, lo anormal es sentir miedo sin siquiera haberlo intentado. Shakespeare decía por allá en una de sus tantas obras: “De lo que tengo miedo es de tu miedo.” Contundente, pero profundo, porque el miedo no deja avanzar, no deja luchar por vencer ese mismo miedo. ¡Qué miedo que tengas miedo!.

A lo largo de la humanidad, la palabra “miedo” ha estado presente en todos los campos sociales y culturales. La biblia en el Génesis habla del miedo de Adán cuando se da cuenta que está desnudo y Dios lo sorprende. Cientos de teóricos han hablado del tema de las fobias y temores. La visión de un intelectual como Skinner, habla del miedo como un pilar esencial del proceso socializador, en el cual hacía parte el esquema de premio-castigo y hablaba de superar los temores a través de pasar un rato con ellos. La fobia a las ratas fue uno de sus ejercicios sobre el tema, el cual consistía en dejar a una persona a solas con varios roedores para que perdiera el miedo a ellos.

Para entender los miedos, basta con ser humano y haberlo experimentado, pues el miedo es inherente a nosotros. Ser humano también implica reconocer esos miedos y enfrentarlos. Hay quienes sienten miedo a enfrentar sus miedos, hay quienes dicen sentir pavor por volverlo a intentar cuando se ha fallado, y es ahí cuando estoy de acuerdo con Cohelo, pues si no se intenta, perdemos y por goleada. El peor de los miedos es temer a intentarlo una vez mas, es sentir fobia a luchar después de haber perdido, es tener miedo simplemente porque algo salió mal, una, dos o hasta tres veces. No se puede tener miedo a eso, sería como temer a seguir viviendo simplemente porque un día cualquiera nos vamos a morir. No se podría vivir con algo así.

Miedo a los cementerios, miedo a estar solo, miedo a los animales rastreros, miedo a estar enamorados, miedo a las alturas, miedo a la oscuridad, miedo a hablar en público, miedo a los aviones, y puedo seguir nombrándolos sin acabar, porque estamos llenos de eso, la vida está llena de temores, lo importante es estar dispuesto a verle la cara al terror para enfrentarlo, lo interesante es despertar cada mañana con el objetivo de vivir para superarlo, pues vivir también significa tener miedos. Nadie aprende a nadar sin meterse al agua, nadie encuentra su media naranja sin antes haber tropezado con personas equivocadas, pues como decía alguien por ahí:" A uno le pueden volver mierda el corazón cien veces, pero siempre se anda con la esperanza de encontrar un amor bonito".




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