Por: Juan Manuel Diaz
Odio empezar citando a Cohelo, quien en una de sus pocas frases interesantes, dice “Cuantas cosas perdemos por miedo a perder”. Cuanta razón tiene al decir que perdemos por miedo a perder. Ni siquiera por el mismo miedo, sino por miedo a perder. Cuando nos enfrentamos a la vida, es normal sentir miedo, lo anormal es sentir miedo sin siquiera haberlo intentado. Shakespeare decía por allá en una de sus tantas obras: “De lo que tengo miedo es de tu miedo.” Contundente, pero profundo, porque el miedo no deja avanzar, no deja luchar por vencer ese mismo miedo. ¡Qué miedo que tengas miedo!.
Odio empezar citando a Cohelo, quien en una de sus pocas frases interesantes, dice “Cuantas cosas perdemos por miedo a perder”. Cuanta razón tiene al decir que perdemos por miedo a perder. Ni siquiera por el mismo miedo, sino por miedo a perder. Cuando nos enfrentamos a la vida, es normal sentir miedo, lo anormal es sentir miedo sin siquiera haberlo intentado. Shakespeare decía por allá en una de sus tantas obras: “De lo que tengo miedo es de tu miedo.” Contundente, pero profundo, porque el miedo no deja avanzar, no deja luchar por vencer ese mismo miedo. ¡Qué miedo que tengas miedo!.
A lo largo de la humanidad, la palabra “miedo” ha
estado presente en todos los campos sociales y culturales. La biblia en el Génesis habla del miedo de
Adán cuando se da cuenta que está desnudo y Dios lo sorprende. Cientos de
teóricos han hablado del tema de las fobias y temores. La visión de un
intelectual como Skinner, habla del miedo como un pilar esencial del proceso
socializador, en el cual hacía parte el esquema de premio-castigo
y hablaba de superar los temores a través de pasar un rato con ellos. La fobia a las ratas fue uno de sus ejercicios sobre el tema, el cual consistía en dejar a una persona a solas con varios roedores para que perdiera el miedo a ellos.
Para entender los miedos, basta con ser humano y haberlo
experimentado, pues el miedo es inherente a nosotros. Ser humano también
implica reconocer esos miedos y enfrentarlos. Hay quienes sienten miedo a
enfrentar sus miedos, hay quienes dicen sentir pavor por volverlo a intentar
cuando se ha fallado, y es ahí cuando estoy de acuerdo con Cohelo, pues si no
se intenta, perdemos y por goleada. El peor de los miedos es temer a intentarlo
una vez mas, es sentir fobia a luchar después de haber perdido, es tener miedo
simplemente porque algo salió mal, una, dos o hasta tres veces. No se puede
tener miedo a eso, sería como temer a seguir viviendo simplemente porque
un día cualquiera nos vamos a morir. No se podría vivir con
algo así.
Miedo a los cementerios, miedo a estar solo, miedo a los
animales rastreros, miedo a estar enamorados, miedo a las alturas, miedo a la
oscuridad, miedo a hablar en público, miedo a los aviones, y puedo seguir nombrándolos sin acabar, porque estamos llenos de eso, la
vida está llena de temores, lo importante es estar dispuesto a verle
la cara al terror para enfrentarlo, lo interesante es despertar cada
mañana con el objetivo de vivir para superarlo, pues
vivir también significa tener miedos. Nadie aprende a nadar sin
meterse al agua, nadie encuentra su media naranja sin antes haber tropezado con
personas equivocadas, pues como decía alguien
por ahí:" A uno le pueden volver mierda
el corazón cien veces, pero siempre se anda con la esperanza de
encontrar un amor bonito".
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